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La prioridad de la pureza - John MacArthur

martes, 16 de junio de 2009

Para algunas personas que han estado buscando la voluntad de Dios por mucho tiempo,esto va a parecer bastante obvio. “Porque esta es la voluntad de Dios, vuestra santificación” (1 Tesalonicenses 4: 3-7). Dios desea que todo creyente sea santificado. ¿Qué significa “santificado”? Usemos la palabra puro en su lugar. Pablo en este pasaje está hablando de la pureza práctica y ofrece cuatro principios.

Manténgase alejado del pecado sexual. No dice evitar todo lo relacionado con el sexo; dice manténgase alejado del pecado sexual. Por supuesto, esto quiere decir que no debemos involucrarnos en actos sexuales que están mal. También significa que no nos acerquemos a esas cosas. Algunos cristianos que no soñarían en hacer esas cosas se sientan y ven a otra persona haciéndolas o leen acerca de ellas en algún libro y llaman a esto entretenimiento. Nosotros no debemos tomar parte en estas cosas.


No soy un mojigato; creo que el sexo es algo glorioso. Dios lo inventó. Si él lo creó, entonces es bueno. Pero él lo diseño para la belleza de la relación matrimonial y sólo para eso. Que una persona crea que puede engañar a Dios y estimularse con el sexo apartado del matrimonio es creer la mentira del diablo.


Es absurdo que un joven (o cualquier otra persona) que está viviendo en impureza sexual diga: “Dios, muéstrame tu voluntad”. Es persona ni siquiera está haciendo lo que este versículo dice que es su voluntad. ¿Por qué debería Dios revelarle algo más de su voluntad?


Manténgase alejado del sexo inmoral. Ese es un principio sencillo. Alguien inevitablemente dice: “¿Qué tan lejos?”. Lo suficiente como para estar puro. Santificado. Apartado completamente para Dios.


¿Estoy diciendo que no puede tomarse de la mano con la persona que ama? Ese no es el asunto. ¿Quiero decir que no se pueden besar? Tampoco quiero decir eso. La Biblia dice: “Todas las cosas me son lícitas, pero no todo me conviene. Todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna” (1 Cor. 6:12). Dios sólo lo puede bendecir en tanto esté controlando lo que hace para su honra. Cuando la lujuria lo controla, usted ha cruzado el límite. Es un principio sencillo.


Extraído del libro, “La voluntad de Dios” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Mundo Hispano.

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