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John Alexander Dowie

domingo, 16 de agosto de 2009

John Alexander Dowie nació en Escocia en 1847, pero pasó mucho de su vida temprana en Australia. Fue un verdadero luchador, peleando con audacia contra el pecado y la tibieza que encontró alrededor de él - incluso como ministro joven en Australia. En años posteriores, particularmente después de trasladarse a Chicago en los Estados Unidos, él se volvió probablemente el pionero más conocido de la sanidad divina en todo el mundo. En sus primeros años de éxito extraordinario en Chicago, donde el poder de Dios se demostraba constantemente, y cientos fueron sanados de toda aflicción, parecía que el diablo estaba reclutando a todo demonio del infierno para atacarle y hacerle caer. Fue arrestado más de cien veces por acusaciones falsas, fue constantemente atacado por los periodistas más prominentes de la ciudad, e incluso sufrió disturbios en la calle y atentados contra su vida. (En una ocasión notable fue repentinamente advertido por una voz de Dios, de que debía salir de su oficina. Así se salvó de reventar en pedazos por una bomba poderosa que había sido colocada allí.) Finalmente prevaleció, con su credibilidad intacta (y aun mejorada, a pesar de todas las controversias), y fue el campeón más eficaz de la sanidad divina en América hasta aquel tiempo.

Pero trágicamente, después de estos años tempranos de batalla constante, cuando llegó un tiempo de relativa paz y prosperidad en su vida, este luchador audaz fue seducido por el diablo a vestirse con una vestimenta de sumo sacerdote, y a pensar que él era el profeta Elías. Después de esto, el fin no pudo tardar. John Alexander Dowie murió unos años más tarde en bastante vergüenza, enfermo y quebrantado, solo una sombra de lo que era antes. Había perdido su ministerio, y literalmente todo lo que poseía. La manera como uno de los luchadores más grandes de Dios pudo llegar a un fin tan trágico, debe ser una lección objetiva para todos nosotros.

Las citas usadas son casi todas tomadas del libro "John Alexander Dowie - una biografía de pruebas, tragedias y triunfos", por Gordon Lindsay.

Como en la vida de muchos hombres de Dios en preparación para un ministerio poderoso, Dios había usado los primeros años de la vida cristiana de Dowie como un período de entrenamiento. Sus muchas luchas y fracasos, y el duro "desierto" espiritual en la oscuridad de Australia, fueron usados para moldearlo y quebrantarlo, y produjeron en él una gran hambre y búsqueda de Dios. Como Gordon Lindsay escribió en la introducción de su libro acerca de Dowie: "Cuando alguien es escogido por Dios para ser usado de una manera inusual, Dios lo lleva a través de un período de entrenamiento, que a veces incluye las pruebas y tribulaciones más severas." El dice que cuando Dowie pisó el suelo americano por primera vez en su vida, a la edad de 41 años, él era casi completamente desconocido. Pero cuando su unción de sanidad de Dios fue reconocida, y el tiempo perfecto de Dios llegó, John Alexander Dowie subió repentinamente a una prominencia internacional, como uno de los grandes líderes de Dios de aquel período. Lindsay escribe acerca de la caída de Dowie, que "fue en el momento que él empezó a involucrarse en actividades seculares, y se apartó de la sencillez de sus días tempranos, que empezó su caída."

John Alexander Dowie fue descrito como "un reformador que luchaba en contra de toda probabilidad de éxito, desafiaba a solas la apostasía de su tiempo, y tuvo éxito al llamar la atención de la iglesia visible hacia el mensaje del Evangelio de la sanidad - un mensaje de liberación para el hombre entero, cuerpo, alma, y espíritu... Contra una oposición abrumadora, una prensa hostil, pastores amargamente opuestos, gobernantes de la ciudad antagonistas, abogados inescrupulosos ... él luchó por el derecho de orar por los enfermos y prevaleció. A pesar de la persecución más feroz, numerosas detenciones ilegales - hasta cien en un solo año -, él ganó contra sus enemigos y los frustró, y llamó la atención del mundo a la gran verdad de que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y para siempre." (p.3-4) Y durante todo este período, numerosos milagros de sanidad extraordinarios, documentados, sucedieron bajo su ministerio.

Por favor recuerden cuan nuevo era todo esto en su tiempo. Hoy en día, las cosas por las que Dowie luchó se consideran normales en el mundo cristiano. Pero en aquellos días no existía nada así como un ministerio de sanidad, o evangelistas de sanidad. Dowie fue un pionero, un instrumento de Dios que abrió el camino para los que iban a seguir, igual como muchos reformadores cristianos a través de los tiempos.

Pero los días de la batalla constante llegaron a su fin. Con su nuevo éxito y la prosperidad relativa de su ministerio, Dowie cometió el trágico error de bajar la guardia. Como notó Gordon Lindsay: "La mitad de la vida es un período peligroso, y no pocos caen en la tentación de relajarse espiritualmente en este tiempo de la vida (algo muy diferente de relajarse físicamente). La gran diferencia entre el Dr.Dowie y los otros fue que él era un líder mundial cuyas acciones fueron observadas por los ojos de multitudes." (p.195).

"En los días de la adversidad, John Alexander Dowie aprendió a apoyarse fuertemente en Dios. Cuando todos los otros recursos le fallaron, él encomendó su vida a la misericordia y gracia de Dios. Pero cuando vino el éxito, cuando miles de personas Ccasi le idolatraban, él aparentemente ya no sentía esta necesidad tan fuertemente. El se permitió a sí mismo a estar tan ocupado... ¡un error fatal! ¿Cuántos problemas se hubiera ahorrado John Alexander Dowie, si hubiera tomado tiempo para buscar la mente de Dios en las decisiones tan importantes? ¿Cuántos errores fatales cometieron hombres de Dios porque no se detuvieron para buscar el consejo del Señor cuando tuvieron que hacer una decisión vital?" (p.194)

Como escribió Paul Billheimer: "Las arenas del tiempo están llenas de los escombros de las vidas de muchos que una vez fueron usados poderosamente por Dios, pero que naufragaron sobre las rocas del orgullo espiritual."

En sus primeros días en Chicago, ciertas personas se habían acercado a Dowie, diciendo que tenían una "revelación directa de Dios", de que Dowie era de hecho "Elías el Restaurador", el gran profeta de los últimos tiempos. Para su desilusión, Dowie los reprendió inmediatamente y los echó de su presencia, y los advirtió de que no volvieran a mencionar tales cosas ante él. Sin embargo, la idea que fue sembrada en aquel día, seguía sonando en sus oídos. "Según su propio testimonio, él intentó deshacerse de esta idea, pero no pudo. Una voz parecía decir: 'Elías tiene que venir, y ¿quién aparte de ti está haciendo la obra de Elías?' El tiempo pasó. Entonces, un día una extraña e intensa convicción inundó su conciencia de que él era de hecho Elías - el que fue anunciado por los profetas que iba a venir y restaurar todas las cosas. La impresión vino con un poder tan abrumador, que su persona entera fue absorbida por ella." (p.188) En junio de 1901, Dowie dio el paso fatal de anunciar públicamente que él era de hecho Elías el Restaurador. (Esta pretensión fue inmediatamente desafiada y denunciada por líderes religiosos en el mundo entero.)

En aquel tiempo Dowie estaba también muy involucrado en la explotación de tierras. Había comprado un terreno grande cerca de Chicago y había comenzado a construir lo que iba a ser 'Ciudad de Sión', una ciudad entera que iba ser habitada por los seguidores de Dowie, y gobernada según "principios cristianos". Tristemente, nadie recordaba que el Nuevo Testamento en ninguna parte dice que nos separemos del mundo de esta manera; sino que vivamos EN el mundo, pero no siendo DE él. Inicialmente, 'Ciudad Sión' fue un gran éxito, tanto económicamente como en cualquier otro respecto. Pero finalmente causó la ruina financiera de Dowie, y esto contribuyó mucho a su caída. Uno de sus grandes sueños fue construir 'ciudades Sión' por el mundo entero - sin duda como parte de su supuesta misión de "restaurar todas las cosas" -, y que desde allí él y sus seguidores iban a empezar a ejercer dominio sobre la tierra. Qué días fatales eran aquellos.

Durante muchos años, la esposa de John se había contentado con vivir a su lado casi en pobreza, confiando en Dios. Pero se reportó que "cuando la prosperidad llegó a la familia Dowie, ella perdió su estilo de vida sencillo: compró vestidos en París y empezó una vida extravagante..." (p.200) Solo unos pocos años antes, esto les hubiera parecido impensable. "Pero con la prosperidad que él obtuvo en América, finalmente se alteró la sencillez de su vida. Llegó a la conclusión - y aparentemente su esposa le apoyó en esto - de que sería ventajoso construir una cara mansión ejecutiva donde él podría hospedar a ciertos personajes importantes. Este gran edificio fue equipado con muchos muebles lujosos." (p.201-202)

Al fin parecía que las mismas cosas que Dowie y su esposa habían combatido durante toda su vida, fueron ahora usadas como estrategias de satanás en contra de ellos para destruirlos. Y para colmo, "en el tiempo crucial de la vida del Dr.Dowie, cuando él tenía una necesidad desesperada de ayuda, parece que su esposa no tenía ninguna fuerza espiritual para apoyarle." (p.201) A veces, especialmente en este período tardío, había unas personas que intentaban advertirlo en contra de lo que estaba haciendo. Pero él se negó a escucharles. Incluso cuando su hija murió trágicamente por causa de un incendio en 1902, él apenas se detuvo para reflexionar acerca de su movimiento precipitado hacia adelante.

Los últimos días de John Dowie no eran buenos. El había luchado una gran lucha por muchos años en su período temprano, pero fue derrotado en la segunda mitad de su vida. Como es a menudo con grandes avivamientos, o con grandes hombres de Dios que caen del camino, el daño que pueden causar y el escarnio que pueden traer sobre el Evangelio, puede casi deshacer lo bueno que vino de ellos al inicio. El diablo debe haber sido encantado al no solamente seducir y apartar a este gran hombre de Dios, sino usarlo aun para ridiculizar las mismas verdades que él había originalmente proclamado de manera tan eficaz. Dios no pudo permitir que John Alexander Dowie continuase en este estado por mucho tiempo. Tuvo que llevárselo. Dowie murió en la creencia de que él era Elías, un hombre enfermo y quebrantado, mutilado en una silla de ruedas. Su ministerio se había desvanecido, la Ciudad Sión estaba casi en la bancarrota, y él había perdido todo lo que tenía. "¡Cómo han caído los poderosos!" El murió el 9 de marzo de 1907.

Tomado de altimiso.net

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