¡Cuidado! Un Evangelio falso está destruyendo el cristianismo bíblico - David Wilkerson
miércoles, 3 de febrero de 2010
Jesús habló de cierto hombre rico que oyó un reporte de que uno de sus mayordomos estaba malgastando sus posesiones. Así que lo llamó a que le diera cuentas, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Entrega cuenta de tu mayordomía, porque ya no serás mayordomo”.
Esta parábola es muy importante para el cuerpo de Cristo ahora. Es la trágica historia de un siervo de Dios que pierde su poder y unción y termina ofreciendo un evangelio rebajado y barato. El hombre rico de esta parábola es Cristo mismo en quien moran todas las riquezas de gloria. El mayordomo que está siendo despojado de la autoridad es cualquiera a quien le ha sido confiada la Palabra de Dios, pero que ha sido hallado culpable de desperdiciar los recursos de su Señor.
Este mayordomo era culpable de malgastar las posesiones de su señor, una acusación que se podría hacer en nuestros días en contra de multitud de ministros, de obreros cristianos y de ovejas. ¡Qué desperdicio vemos en el reino de Dios hoy en día!
1. Los Elegidos de Dios desperdician tiempo, el más precioso recurso que el cielo pudo confiar a la humanidad.
Los pastores ungidos de Dios, maestros y evangelistas son tan culpables como las multitudes del redil que sólo buscan los placeres. Los mayordomos del evangelio deberían estar redimiendo el tiempo y no malgastándolo en pasatiempos, deportes, recreación y la televisión. Muéstrame un hombre de Dios que se sienta enfrente del ídolo de la televisión, desperdiciando horas preciosas, perturbando su alma y su mente con la corrupción del infierno, y yo te mostraré a un mayordomo injusto a quien Dios traerá a cuentas y le despojará de toda autoridad espiritual.
Este mayordomo se consintió a sí mismo. El tomó los recursos de su amo y se los derramó encima. Uno pensaría que todas las riquezas eran solamente suyas, por la manera en que se gastaba los recursos y en que se consentía a sí mismo.
Hoy vemos este triste espectáculo en la iglesia, a cristianos yendo de un lado para otro, desperdiciando los recursos divinos sin saber que Dios les va a pedir cuentas por ese desperdicio.
2. El poder, otro de los gloriosos recursos de Cristo, está siendo egoísta y tontamente malgastado.
Los reyes del poder en la casa de Dios son aquellos que malgastan el poder de su amo para justificarse a sí mismos. Quieren ser conocidos y respetados como profetas, como los hombres del momento, buscados como poderosos guerreros de fe, acción y poder. Aman el aplauso de los hombres, la adulación como para un héroe; les gusta ir por ahí oyendo esas palabras de autoaprobación. “¡Miren, ahí esta! ¡Ahí va ese poderoso hombre de fe, acción y poder!” Pablo denunció esa adulación a ministros. Debemos dar honor a quien honor merece, y ése es ¡solamente Cristo!
Los creyentes sin discernimiento hacen pequeños dioses de los autonombrados profetas, sanadores, y maestros de nuevas revelaciones.
El poder malgastado está corrompiendo al ministerio y la casa de Dios. Los cristianos superficiales son atraídos al poder como las abejas a la miel. Y una terrible acusación en contra de la iglesia apóstata es oír a los cristianos decir: “¡Qué bárbaro, qué poder tiene!”, en vez de susurrar con santa reverencia: “¡Está lleno de Jesús! ¡Jesús se revela en él maravillosamente! ¡Hace a Cristo real!”
El verdadero mayordomo del evangelio no busca el poder para demostrarlo enfrente de multitudes curiosas. Las multitudes pueden ver la fuerza del poder sanador de Dios, como cuando Jesús sanaba a los enfermos. Sin embargo, a Él le oían decir una y otra vez: “No le digas a nadie”. Dios le confía su mayor poder a aquellos que van a los hospitales, a las calles, a los hogares, y en secreto, lejos de los ojos de aprobación y de los aplausos, derriban fortalezas, atan a los demonios y libertan a los cautivos, sanan a los enfermos y son verdaderos y desconocidos ministros del poder sanador de Cristo. El verdadero don de sanidad no se manifiesta en una atmósfera de espectáculo, sino que se manifiesta solamente cuando es usado por siervos humildes que son completamente celosos de la gloria de Dios, como Cristo lo era.
Un poco del santo poder de Dios que no es usado o aprovechado solamente para la gloria de Cristo es un desperdicio. Es un mayordomo injusto gastando para sí mismo lo que no le pertenece. Sin embargo, aún hay hombres que se levantan grandes nombres para sí mismos, robándole la gloria y el poder al Señor, para engrandecerse ellos mismos.
3. La fe es otro recurso de Cristo que está siendo desperdiciado por los cristianos hoy en día.
¡Toda la fe verdadera proviene de Cristo! Cuando hablas de todas las riquezas de Dios en Cristo Jesús, debes incluir la fe. Somos salvos por la fe de Cristo. Pero la preciosa fe que debería haber sido cuidadosamente invertida, está siendo desperdiciada en trivialidades. Los héroes del capítulo once de Hebreos se apropiaron de su fe para conquistar reinos, tapar la boca a los leones, extinguir el poder del fuego, poner en fuga a los ejércitos del enemigo, ejecutar actos justos, recibir a sus muertos de regreso, y finalmente, para soportar torturas, vituperios, azotes, prisiones y cárceles.
¡Hoy la fe de Cristo es a menudo desperdiciada en egoísmo! ¡Logros personales, éxito, aumento de bienes, riquezas terrenales y prosperidad sin límite, con perfecta salud y una felicidad sin mancha!
¿Por qué será que los cristianos pueden invertir todas las clases de fe en un intento de llegar a ser prósperos y felices, pero no pueden tener fe para que su casa y sus vecinos sean salvos? ¿Por qué tan poca fe para recibir la santidad de Cristo? ¿Por qué tan poca fe para evangelizar a un mundo perdido?
Uno de estos días, muy pronto, Dios nos va a poner de espaldas contra la pared y nos va a pedir cuentas de la forma en que manejamos Su preciosa fe. ¿La gastamos sólo en trivialidades, como si la fe sólo existiera para hacernos la vida más fácil? ¿No nos preguntará el Señor, con ojos penetrantes, por qué no usamos sus riquezas sabiamente? ¿Qué pasará en el tiempo que viene pronto, cuando legiones de demonios sean soltados sobre esta generación, y los gobernadores de las tinieblas extiendan sus reinos siniestros, y furiosas tentaciones; cuando los ejércitos de Satanás vengan en contra de nosotros, y los burladores y los torturadores y los anticristos se levanten para acosar a los hijos de Dios? ¿Estará el pueblo de Dios, los mayordomos de Dios, en la línea del frente haciendo una gran demostración de fe para la gloria de Cristo, o estarán de pie delante del Juez para ser despojados y echados fuera por malgastarla? ¡Señor, ayúdanos!
LA GRAN LECCIÓN
La gran lección de esta parábola va más allá de la tragedia de una iglesia que desperdicia las riquezas de Cristo en intereses egoístas; va hacia el pensamiento corrupto de los mayordomos cristianos que han sido despojados de la autoridad divina. Los mayordomos del evangelio que desperdician el tiempo, la fe, el poder y otros recursos divinos van, por consiguiente, a perder su autoridad espiritual en Cristo y van a ser libres para comprometerse con sus propios planes y proyectos. Perderán su unción y se arrastrarán inventando un evangelio que perpetúe sus propios intereses.
“Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía” (Lc. 16:3).
Los mayordomos que malgastan la riqueza de su amo y pierden la unción llegan a estar completamente dedicados a su propia supervivencia.
Ya no es su interés principal: “¿Qué puedo hacer por el Señor?”, sino, “¿Qué puedo hacer por mí?”. Esto incluye tanto a discípulos como a ministros.
Le pregunté al espíritu Santo por qué este mayordomo no se arrepintió simplemente y se arrojó en la misericordia de su amo. ¿Por qué salió y empezó a planear y a hacer proyectos para protegerse a él mismo y su futuro? Yo creo que la respuesta es que había ido muy lejos y se había colocado más allá de la redención. Sus propios intereses le habían endurecido, se había entregado a un corazón dividido. Si crees que los predicadores centrados en sí mismos y los discípulos nunca están más allá de salvarse, no conoces la Biblia. Así eran Ananías y Safira; también Alejandro e Himeneo a quienes Pablo entregó a Satanás para que otros temieran; también aquellos de Romanos 1, que cayeron de la fe a la profundidad de una mente reprobada.
Te lo digo con dolor en mi corazón, que ahora ya hay ovejas, ministros y ministerios que han sido desechados por Dios. Estos son los que han sido engañados por espíritus mentirosos, habiendo sido advertidos una y otra vez por el Espíritu Santo y por los profetas de Dios, de que se arrepintieran y que se humillaran. Ellos fueron absorbidos por el egoísmo; empezaron a fornicar con madera y piedras, se convirtieron en constructores de templos y de monumentos de realizaciones personales; y rechazaron una vida de quebrantamiento y humildad. ¡Dejaron el closet de oración por sus intereses y por la obra de sus manos! Temerariamente malgastaron el dinero de Dios, la fe de Dios, el tiempo de Dios y el poder de Dios.
Por toda la nación, oigo de gente santa de oración, la misma cosa que oigo de mi Padre del cielo. Aquellos que están caminando con Dios, viviendo en el Espíritu, instintivamente sienten que Dios ha descubierto, y que deplora, todas las abominaciones en la iglesia, en el púlpito, en las predicaciones y en algunos ministerios populares.
No todos son corruptos, ¡gracias a Dios! Hay un remanente creciente de santos y ministerios que se han vuelto a la justicia y a la oración. Pero el verdadero cuerpo de Cristo debe orar por sabiduría divina para discernir a aquellos que ya han sido despojados de la autoridad espiritual y de la unción. Un mundo creciente de cristianos de oración ahora comparten el mismo dolor de Dios por toda la mezcla con el mundo, y sus corazones claman que Dios trate esto pronto. ¡Creo, sin lugar a dudas, que está a punto de hacerlo! Si Dios puede hacer caer a Babilonia en una hora, seguramente puede limpiar esta mezcla en Su templo en un momento.
La mayor parte de los mayordomos modernos que han sido despojados por Dios de todo servicio espiritual no son tan sabios como el mayordomo injusto, no se dan cuenta de que ya todo terminó. No se han dado cuenta de que ya han sido despojados de su mayordomía. Pero tú te puedes dar cuenta que se acabó, por los planes y proyectos que presentan centrados en el hombre. Los intereses de Dios ya no son lo más sobresaliente, ahora lo único importante para ellos es su próximo proyecto. Terminan un proyecto de hombre solamente para lanzar otro más espectacular que el anterior.
Mi corazón clama: “¡Oh, mi bendito Señor! ¿Cuándo se despertará el pueblo de Dios y empezará a discernir que todo ese loco gastar, esa construcción, y esa mentalidad mundana representan un despilfarro hecho por cristianos y por ministros que ya han sido desechados por el Espíritu Santo y que están a punto de ser llamados a cuentas? ¿Cuándo dejará el pueblo de Dios de aguantar tal tontería? ¿Cuándo se despertará el cuerpo de Cristo y gritará en contra de esto y dirá: ¡Basta!” No hay ya profetas de Dios en la tierra? ¿No quedan pastores con suficiente discernimiento del Espíritu Santo y con autoridad espiritual para despertar a esta gente respecto a ese peligroso desperdicio de los recursos de nuestro Señor? Es triste, pero es cierto, que en algunos de los más conocidos ministerios del país hoy en día, ni con mucho se escucha la verdadera Palabra de Dios. Yo no soy juez, pero por sus hechos es patente que algunos están más allá de la censura, cegados por sus propios consejeros, cegados por ambición, cegados por los dioses del éxito y el poder.
Algunos de ellos no recibirían un solo profeta hoy en día, están tan altos y son tan poderosos, están tan confiados en sí mismos, tan ricos, tan influyentes, tan establecidos en sus caminos, tan comprometidos con sus propios planes y proyectos, que no pueden escuchar nada.
¡Sus ojos están cerrados, sus oídos no oyen, y no saben que la gloria se ha ido y que Icabod ha sido escrito sobre sus puertas! Y tan cierto como que el mayordomo injusto fue derrocado, así también ellos caerán. Dios va a cortar el suministro y va a hacer una cosa tan sorprendente que los oídos de todos los que lo oigan van a retumbar.
Llamo a todos los santos que oran en toda la tierra que empiecen a ayunar y a orar por la limpieza dentro de la casa de Dios y entre sus ministros y ministerios. Que empiece conmigo y con el ministerio a mi cargo. Yo necesito esta purificación tanto o más que todos los otros. Ora porque el fuego santo de Su santidad llene de temor todos los púlpitos. Ora para que Dios salve los ministerios que aún pueden ser salvados, que Dios humille y rompa las voluntades necias de los hombres centrados en ellos mismos, que haya arrepentimiento y un regreso a la pureza y a la honestidad. Ora para que ellos respondan pronto. Únete a todos los otros santos que oran. ¡Que ya no se malgasten los recursos de Dios! Ya no más alianzas con aquellos que no tienen preocupación por los intereses de Dios, sino que usan a otras personas para aumentar sus intereses egoístas. ¡Ya no más confiar en aquellos que ofrecen un evangelio barato y de oferta!
¡Dios danos profetas y pastores y evangelistas, puros, separados, quebrantados, que se den completamente para la gloria de Jesús, que puedan tronar en contra del pecado y de la corrupción y hagan temblar a los adúlteros, a los que se divorcian, a los laicos y ministros tibios en la casa de Dios! Creo que el pueblo de Dios está clamando por líderes que sean ejemplo de santidad, y que los conduzcan a caminar más profundamente con Cristo. Creo que la congregación está más hambrienta de Dios que muchos del púlpito. Algunos ministros jóvenes me dicen que no pueden encontrar a hombres ancianos de Dios a quienes puedan mirar como modelos de santidad y pureza. La gente quiere moverse en Dios, quieren fuego en el púlpito y convicción en las bancas. Quieren que el Espíritu de Dios despierte a sus iglesias y los saque de la corrupción. Al menos, eso es lo que oigo de los que me escriben.
UN EVANGELIO BARATO, CARENTE DE COMPROMISO
Este mayordomo despilfarrador dijo: “Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas” (Lc. 16:4)
Procedió a llamar a todos los deudores de su amo y les ofreció tratos con tarifas reducidas. Al deudor que debía a su amo cien medidas de aceite le decía que sólo pagara cincuenta. El redujo el trato de otro deudor que debía cien medidas de trigo. Le dijo que sólo necesitaba pagar ochenta medidas. Les ofreció a todos los deudores atractivas rebajas en los tratos.
Cuando el Espíritu Santo se va de un hombre o de un ministro, y él toma el control, toda clase de convenios se ofrecen a los deudores. Es por eso que estamos oyendo ese evangelio barato y rebajado desde tantos púlpitos.
Ahora hemos llegado al corazón del mensaje de esta parábola. Estos mayordomos que han sido despojados, van por ahí haciendo tratos rebajados con deudores que andan buscando una forma de pago barata. ¿Quién quiere pagar el precio completo de la redención cuando hay en pie una oferta de saldar la cuenta con una salvación barata? ¿Quién quiere llevar los sufrimientos de Cristo cuando puedes “cumplir” con menos? ¿Por qué soportar la muerte, la cruz, el oprobio y el rechazo cuando simplemente, reclamas tus derechos y puedes volar justo hasta el paraíso sin pena ni sacrificio? ¡Santos, alíniense -es tiempo del evangelio basado en tratos baratos-!
¡Quédate enfrente de tu televisión, llena tu alma y tu mente con toda la porquería de los pozos del infierno, sigue adelante, disfruta el cine escandaloso, el teatro para adultos; corre con la multitud, bebe, fuma, ve a centros nocturnos, cuenta chistes groseros; divórciate, haz trampas, fornica; gasta, compra y endrógate; no ores, no ayunes, no clames, no hables de cargas, de santidad y de apartarse del mundo! ¿Por qué? ¡Porque es el día del evangelio barato y rebajado, sin dolor, sin poder, contaminado! Se ofrece diariamente por radio, por televisión y en cruzadas y en las iglesias por todo el mundo.
“Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente... Y yo os digo: Ganad amigos pro medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas” (Lc. 16:8-9)
Que quede esto claro. Dios no está alabando el mal proceder del mayordomo, ni está recomendado sus acciones como tales. El sólo recomienda la forma astuta en que el mayordomo injusto se condenó a sí mismo. El amo alabó la manera en la que selló su ruina. En otras palabras: “Tú pensaste sabiamente en ofrecer estos tratos rebajados. Pero cuando todo se venga abajo, y se vendrá, tú y todos los que participaron contigo en tus ofertas deshonestas, serán enviados a los lugares donde habita Satanás”.
Lo que Dios nos está diciendo es que no hay atajos, no hay consagraciones a medias, no hay caminos fáciles a la gloria, o sin dolor. Vamos a pagar el precio completo, esto significa que tomemos nuestra cruz, nos neguemos a nosotros mismos y lo sigamos a El hasta la plenitud de la vida de resurrección. En el día del juicio todos los mayordomos despojados y sin poder se van a parar delante del trono del juicio de Jesús, mirando no sólo sus ojos llameantes sino que también verán a los pobres hijos perdidos del reino a quienes ellos engañaron con ese evangelio parcial. ¡Qué alarido será oído! Ellos rechazarán a sus falsos profetas, gritando: “¡Falso! ¡Impostor! ¡Pastor cruel! ¡Hijo de Icabod! ¡Inventor de mentiras! ¡Nos heriste con ceguera con tus medias verdades!”.
Todo lo que le puedes elogiar a algunos hombres de Dios y a ciertos ministros hoy en día, es que su astucia y su ingenio están proveyendo para ellos y sus seguidores un camino con Jesús a un precio de oferta. Y es astuta la manera en que las Escrituras son torcidas y entrelazadas para hacer que suenen correctas y aprobadas por Dios. Han ido ya tan lejos que muchos pueden pecar a voluntad y no ser convictos de pecado. Pueden decir con el Israel apóstata, “Librados somos para seguir haciendo todas estas abominaciones” (Jer. 7:10). Doctrinas de demonios y doctrinas de falsa seguridad son ofrecidas a aquellos que escogen vivir vidas carnales y sensuales.
El mayordomo injusto pensó que había asegurado su futuro, pero era una falsa seguridad. El seguía siendo el mismo hombre permisivo, tramposo y sensual que siempre había sido, y los amigos que iban con él eran de su misma naturaleza, todos ellos cegados por una falsa seguridad. Puedes estar seguro que pagó un alto precio por su engaño. ¿Quién puede dudar que el amo rechazó los tratos rebajados que ofreció el mayordomo injusto? Yo creo que el amo demandó el precio completo.
Dios le dijo a la iglesia de Laodicea, tan llena de bienes y que alardeaba de no tener necesidad de nada, en realidad eres desventurada, pobre, miserable, ciega y desnuda. Y hasta que no renuncie a toda la tibieza, Dios la vomitará de Su boca a ella y todo lo que representa. Este hecho espantoso ya está sucediendo.
¡Dios danos mayordomos fieles! Danos santos en el púlpito y en las bancas que se vuelvan al Señor con todo su corazón, que rompan sus ídolos, y caigan contritos delante de Tu presencia. Y Dios, vuelve a traer el evangelio de justicia, de separación del mundo, y mandamientos santos de amor, y levanta ejércitos de vencedores que alisten sus lámparas y se preparen para recibir al Novio. Dios, llévanos a la Cruz, a la muerte de nosotros mismos, a reconocernos muertos al pecado por fe, y a la resurrección en el reino de Vida Eterna en Cristo. Amén.
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El mensaje olvidado de arrepentimiento - David Wilkerson
domingo, 5 de julio de 2009
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En la ciudad de Nueva York podrás visitar iglesia tras iglesia, desde majestuosas catedrales hasta pequeñas congregaciones, y rara vez escucharás una predicación acerca del arrepentimiento. Lo mismo ocurre en muchas iglesias evangélicas en toda América y el mundo entero. Podrías visitar congregación tras congregación por meses enteros y nunca escuchar una sola mención de la palabra arrepentimiento.
Desde luego, hay iglesias que no se comprometen con esta importante doctrina bíblica. Un gran número de iglesias ha determinado que el arrepentimiento es un mensaje bastante ofensivo para ser predicado. De hecho, denominaciones enteras lo han despreciado restándole importancia.
En tales iglesias escucharás todo acerca del amor de Dios, sus bendiciones y los principios que debes aplicar a tu vida, pero no una palabra que hable de sentir la tristeza que es según Dios por tus pecados. Podrás escuchar mensajes que hablen de amar a los demás para convertirte en una buena persona. Estas cosas definitivamente son bíblicas. Pero no escucharás un mensaje de arrepentimiento como el que Pedro predicó en Pentecostés. Su predicación llevó a muchos a la libertad en Cristo Jesús.
Muchos pastores modernos podrían horrorizarse de lo que Pedro predicó aquel día. Hechos 2 nos muestra el contexto del poderoso mensaje del apóstol:
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? (Hechos 2:37)
Como este versículo lo demuestra, debe haber un conocimiento previo de los pecados antes de tener un verdadero arrepentimiento. Ese es el propósito de la ley: hacernos conscientes de nuestros pecados. El corazón de aquellas personas en Jerusalén fue conmovido cuando escucharon la palabra de Dios y solo así reconocieron sus pecados.
Pedro respondió a su clamor desesperado instruyéndoles de esta manera: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38). ¿Qué significa esto de arrepentirse?
EL VERDADERO ARREPENTIMIENTO PRODUCE TRISTEZA, PENA Y PESAR POR LOS PECADOS
Arrepentirse consiste en experimentar tal contrición que lleve a cambiar el rumbo de tu vida. O algo más simple: arrepentirse es volverte de tus pecados e ir en la dirección opuesta.
El arrepentimiento no te da ningún mérito ante Dios. Sólo el sacrificio de la sangre de Cristo puede otorgarte el perdón. Pero el arrepentimiento es el único camino para obtener el verdadero gozo y ser restaurado. No hay otra forma de entrar en la paz y el reposo de Cristo, sino a través de las puertas del arrepentimiento. Pablo escribió a los Corintios acerca de los frutos que produce el arrepentimiento:
“Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! (2ª Corintios 7:10-11).
Déjame darte el trasfondo de la carta que Pablo escribió a los Corintios. Él puso en evidencia el pecado de incesto en la congregación, pues nadie había tomado cartas en el asunto. Y debido a que pasaron por alto este terrible pecado, no había tristeza alguna en medio de ellos.
Así que Pablo escribió a la iglesia un mensaje duro, pero bien merecido. Entonces, cuando la gente se sentó a leer la carta en voz alta, fueron conmovidos sus corazones. Se arrepintieron, llenos de tristeza y dolor, e hicieron frente al pecado tan vergonzoso que había entre ellos.
Ahora Pablo los animaba, diciendo: “Vean lo que la tristeza de Dios hizo en ustedes. Produjo prudencia, trajo una indignación en contra de su propio pecado”. El arrepentimiento es el único medio por el cual aquellos que están cautivos por el pecado pueden ser liberados y restaurados.
El arrepentimiento y la fe en la sangre redentora de Cristo resultan en la remisión de los pecados, que significa perdón y libertad del poder del pecado. De acuerdo con Pedro, no puede haber conversión, libertad ni nuevo nacimiento sin arrepentimiento:
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. (Hechos 3:19)
De esta misma manera, Pablo predicó a los atenienses: “Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” (Hechos 17:30). Jesús dijo que había venido con este mismo propósito: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Lucas 5:32). Quizás Lucas es todavía más claro cuando escribe: “y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén” (Lucas 24:46-47).
Arrepentimiento fue el mensaje que Dios nos mandó enseñar cuando establecimos la iglesia, hace más de veinte años, aquí en Nueva York.
En los inicios de la iglesia de Times Square, el Espíritu Santo instruyó a nuestro equipo pastoral para predicar arrepentimiento. Él consumió nuestros corazones con una verdad: donde el pecado abunda, sobreabunda la gracia.
Debíamos plantar nuestra iglesia en el corazón de Broadway, cerca de la Calle 42, en medio de sus clubes nocturnos, cines XXX, tiendas de pornografía, distribuidores de droga, prostitutas y homosexuales. Realizábamos nuestros servicios en el teatro Nederlander de la Calle 41. En aquel tiempo esa cuadra era llamada “el callejón de la basura” porque los adictos inhalaban su droga y tiraban el desperdicio frente al teatro. Era como un retrato del infierno en la tierra.
El Espíritu nos advirtió que estábamos entrando en territorio de Satanás. Tuvimos que asumir una postura firme para ir en contra del dominio del pecado. En breve nos encontramos en la zona de guerra para reclamar a los cautivos por el diablo. Así que tuvimos que estar preparados para el contraataque y para ser perseguidos con todas las armas del infierno.
Francamente, no podríamos ganar a esos cautivos mientras estuvieran cómodos en su pecado. Para hacerles entender la misericordia de Cristo tuvimos que confrontarlos con sus pecados, así ellos estarían convictos y listos para abandonarlos por completo. Esa fue la única forma de emprender la guerra en el campo espiritual.
Así que predicamos arrepentimiento. Dijimos a todo aquel que cruzaba nuestras puertas que nadie podía llamar a Jesús Señor si su vida no había cambiado. Ese mensaje lo predicamos a todos los que asistían a nuestros servicios, sin tomar en cuenta su estatus social: actores de Broadway, vendedores de droga, ejecutivos de Wall Street y travestis. Nadie podía decir amar a Jesús si su vida no mostraba los frutos de su arrepentimiento.
Después de confrontar el pecado con la predicación de arrepentimiento, comenzó a brotar un increíble gozo. Las personas fueron liberadas de sus pecados, abandonaron sus hábitos pecaminosos y su manera sensual de vivir. Hombres y mujeres, tanto de oficinas corporativas como del “callejón de la basura”, fueron transformados por la sangre de Cristo que limpia todo pecado y por el poder de su Espíritu que hace libre al cautivo.
Después de más de veinte años, ese mismo gozo permanece aquí en la iglesia de Times Square. Y todavía enseñamos el mensaje que la primera iglesia predicó en Jerusalén el día de Pentecostés: arrepentimiento para perdón de los pecados.
EL EVANGELIO DE LA COMODIDAD CONFUNDE COMPLETAMENTE EL AMOR DE DIOS
Multitudes hoy en día se congregan en eventos donde los pastores de la comodidad les dicen: “Todo lo que necesitan es creer y nacerán de nuevo”. Esta doctrina la fundamentan en el pasaje de Hechos 16, donde un carcelero pregunta a los apóstoles acerca de cómo obtener la salvación. La respuesta de Pablo fue: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).
Los ministros que hacen énfasis en esta doctrina olvidan que cuando el carcelero se acercó a los apóstoles, estaba tan convencido de su pecado, que “vino temblando, y se postró a los pies de Pablo y de Silas” (Hechos 16:29). Este hombre estaba tan angustiado y turbado que había considerado suicidarse. Reconoció su pecado y el temor de Dios lo llevó a arrepentirse.
Los simples sentimientos no pueden convertir el alma de nadie. Éstos sólo tocan las emociones pero son incapaces de conmover los lugares más profundos del alma. Esta es una verdad muy importante que tuvimos cuidado de enseñar desde un inicio en la iglesia de Times Square. Y es una verdad que constituye la base del evangelio mismo. Es una verdad que nos habla de la condenación bíblica del pecado –una amonestación al pecador a correr a la Cruz o perecer– el más grande mensaje de amor jamás ofrecido al hombre.
Debajo del nombre de nuestra iglesia, sobre la marquesina del teatro, se lee el siguiente mensaje: “La iglesia que el amor está construyendo”. Para nosotros esto no es una idea romántica o sentimental, sino es un mensaje que dice claramente: “Estamos aquí para pelear por ti contra todo el infierno. No te encubriremos la verdad, si en realidad quieres una vida nueva”.
LOS MINISTROS QUE ELUDIERON EL MENSAJE DE ARREPENTIMIENTO COMIENZAN A PREDICARLO DE NUEVO
El pastor de una megaiglesia se sintió redargüido debido a sus predicaciones tan ligeras y simplonas. Por semanas forcejeó con su conciencia, pensando: “No soy un pastor verdadero. No estoy dando a las personas lo que necesitan para crecer y madurar en Cristo”.
Así que cambió su predicación e incluyó el mensaje de arrepentimiento. Antes de esto su congregación era contada en millares. Ahora, desde que comenzó a enseñar arrepentimiento, ha quedado con menos de doscientas personas. Pero está lleno de gozo y muy bendecido al ver a sus congregantes crecer en Cristo.
Tengo que preguntarme: ¿es esta la razón por la cual muchos pastores nunca predican arrepentimiento? ¿Tienen miedo de perder gente en sus iglesias? ¿Temen no poder pagar sus créditos hipotecarios? ¿Necesitan muchas personas que diezmen para así poder absorber los gastos cada vez mayores en su congregación?
A veces me pregunto qué pasaría con las personas de tales iglesias al escuchar a su predicador dar un mensaje de arrepentimiento. Me imagino multitudes a punto de escuchar su último sermón. Detrás de las bambalinas, el predicador está bajo la influencia del Espíritu Santo que le habla con gran poder:
“El día del Señor está cerca. La mano escribe en la pared, y Dios pronto juzgará a las naciones. Todas las cosas serán conmovidas, y los corazones de los hombres desfallecerán por ello”.
“No vayas esta noche al púlpito y fortalezcas las manos de los pecadores. La mayoría son almas ciegas y enfermas, como ovejas perdidas. Están turbadas con dolorosos problemas familiares, vicios, esclavos de los tormentos del enemigo”.
“Si tú no les adviertes, su sangre será sobre tu cabeza. El profeta Ezequiel te lo ha anunciado y sin duda alguna acontecerá si tú no tocas la trompeta para amonestar al perverso. Ellos morirán en su pecado y el Señor demandará su sangre de tu mano”.
“Ve ahora y diles que se arrepientan y que dejen sus malos caminos. Nunca más obstruyas mis palabras, porque conducen a la vida. Después confórtalos y aliéntalos”.
Si tal predicador fuere obediente, inmediatamente sería testigo de dos cosas: un éxodo masivo de personas y un reducido grupo que se quedaría perplejo en sus asientos. Después de algunos minutos, el predicador comenzaría a escuchar sollozos entre los que decidieron quedarse. Finalmente, una voz se levantaría de entre ellos preguntando: “¿Qué debemos hacer ahora?”.
Esto está comenzando a suceder. Uno de los predicadores más exitosos en Europa, estando delante de una enorme multitud, dijo: “Ha venido la hora de confesar los pecados, llorar y enderezar los caminos”. Un predicador amigo mío estuvo en ese evento y lo calificó de maravilloso. Mi oración es por que lo mismo acontezca en todas las iglesias, aquí en América y en todo el mundo.
Debo admitir que en ocasiones he bajado del púlpito con un gran dolor después de predicar un duro mensaje. Algunas veces me he preguntado: “Señor, me parece que esto ha estado muy duro. ¿Te habré escuchado correctamente? Si estoy equivocado al predicar este tipo de mensajes, muéstramelo por favor”. Una vez, cuando me encontraba en una profunda agonía por una prédica que di, recibí una llamada telefónica de uno de mis hijos, que me dijo: “Papá, gracias por predicar ese mensaje. El Señor me habló claramente y me puso en una encrucijada que he tenido que enfrentar”.
ALGUNOS DE LOS QUE SE HAN ARREPENTIDO PERMANECEN EN TEMOR E INCREDULIDAD
Estoy seguro de que Dios se lamenta de las iglesias que no predican el mensaje de arrepentimiento. De hecho, tengo la convicción de que el Espíritu Santo no habita en tales iglesias.
Con todo y esto, creo que hay algo que aflige el corazón de Dios aún más que ser negligentes en predicar arrepentimiento. Y esto es que aquellos que confiesan sus pecados continúen viviendo en temor e incredulidad.
Hablo de aquellos quienes han tenido una verdadera convicción de pecado. Que han experimentado la tristeza que es según Dios por sus maldades y las han confesado, pero aún no tienen la paz y el gozo que viene con el perdón que trae el arrepentimiento.
El arrepentimiento conduce al perdón y el perdón debe conducir al gozo y la paz. Estas personas, sin embargo, no tienen tal descanso. Por el contrario, viven en constante temor de que sus vidas no estén agradando a Dios. Continúan orando por su salvación e incluso intentan bautizarse una y otra vez. Sencillamente, nunca han comprendido en su totalidad el poder del perdón.
En realidad, tales personas viven bajo el pacto del Antiguo Testamento. Son oprimidos por una ley que los mantiene atormentados y su conciencia los condena. Tal como dijo Isaías: “Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo…” (Isaías 54:11).
LA OPRESIÓN POR LOS PECADOS –MEMORIAS Y RECUERDOS DE LOS PECADOS PASADOS– NO DEBE CARGARSE MÁS ALLÁ DE LA CRUZ.
Cualquier tristeza por los pecados pasados, impuesta voluntariamente, debe ser echada en los raudales de la sangre de Cristo. Finalmente, llega el momento cuando todo aquel que sigue a Cristo escucha las palabras: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).
El Señor hace un llamado a todos los que se han arrepentido y creído en su nombre, pero que todavía no pueden gozarse en ello porque llevan una pesada carga de culpabilidad y condenación. A todos estos, Dios los invita a venir a Él y entregarle su pesada carga, para ser llenos de gozo en sus corazones.
Cuando hacemos esto, el Espíritu Santo viene a hacer morada en nosotros. Jesús llamó al Espíritu “El Consolador”, cuyo nombre significa “uno que viene a estar a tu lado”. A partir de entonces, nunca más andaremos solos ni en nuestras propias fuerzas, sino con la ayuda del Espíritu Santo.
Esto es a partir del Nuevo Pacto, el cual Dios hizo con los primeros creyentes. Según Hebreos, este pacto entró en vigor cuando Jesús murió en la cruz:
Porque el testamento con la muerte se confirma; pues no es válido entre tanto que el testador vive. (Hebreos 9:17)
¿Cuál es la herencia que Jesús nos dejó a través de este pacto? Esta es la promesa: “Porque seré propicio a sus injusticias, y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades” (Hebreos 8:12).
Pero además recibimos algo más que el perdón por medio de este Nuevo Pacto. Dios nos da una promesa adicional cuando dice que nos hace “aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén” (Hebreos 13:21).
¿ESTÁS BAJO UN ATAQUE SEVERO, TU MENTE ESTÁ ACOSADA?
Muchos cristianos, incluyendo algunos pastores, me han dicho que continuamente son asediados por sus pecados pasados. Me dicen: “Hermano David, si supiera todo lo que hice, cómo pequé contra la luz, entonces entendería por qué me siento angustiado. Mis pecados se han acumulado sobre mi cabeza y lucho constantemente contra esa culpabilidad. Creo que el Señor me ha perdonado y que su sangre es suficiente para cubrir mi iniquidad, pero no tengo la paz que trae el entenderlo”.
Otros me dicen: “Creo que he sido perdonado, pero mi mente continuamente es bombardeada con ideas infernales. Pueden venirme donde sea, aun en la iglesia, y me hacen sentir muy sucio. Es difícil creer que soy puro ante los ojos de Dios”.
Estos creyentes olvidan que Satanás también tentó a Jesús de forma terrible, con ideas espantosas cuando fue probado en el desierto. Hoy el diablo envía pequeñas zorras a tu vida para hacerte creer que no tienes esperanza y que Dios está airado contigo. Todo esto con el fin de poner dardos en tu mente e intentar destruir tu fe en el poder de la sangre de Cristo.
Amado santo, no debes prestar atención a estos ataques en tu mente. Debes ignorarlos, clamando: “Santo Espíritu, sé que estás a mi lado. Dame tu ayuda”.
Tienes que entender que todo aquel que toma la cruz de Cristo y pelea la buena batalla de la fe estará en una guerra constante. Todos vamos a hacer frente a los dardos del maligno –pensamientos que vienen debido a nuestro pasado, pues en otro tiempo vivimos en la maldad y la sensualidad–. No obstante, cuando rociamos la sangre de Cristo sobre esas raíces de duda, cada parte de nuestro ser es confortada, incluyendo nuestra mente, y somos purificados por completo.
¿ESTÁS LUCHANDO PARA DEJAR UN PECADO QUE TE ASEDIA, UNA FORTALEZA DE SATANÁS?
¿Has determinado que no existe posibilidad alguna de que seas libre para siempre de tu pecado? Yo te exhorto a considerar estas cuatro cosas:
1. Asegúrate de que el Señor aún te ama y que te extiende su gracia y misericordia.
2. Arrepiéntete, pidiéndole a Dios que traiga sobre ti tristeza y contrición por tus pecados.
3. Recibe el amor de Dios y descansa en su promesa de perdonarte.
4. Confía en el Nuevo Pacto que te dice: “Seré misericordioso contigo y perdonaré todos tus pecados. Y formaré en ti aquellas cosas que son agradables a mi voluntad”.
No estás solo en esta lucha. Él ha enviado su Santo Espíritu, quien sabe como superar al enemigo y liberarte de toda esclavitud. Él es el inmutable, la voz que te guiará y te fortalecerá en todas tus batallas.
Ora conmigo: “Santo Espíritu, quiero crecer espiritualmente. Quiero ser librado de toda hipocresía, y tener un carácter gentil, paciente y amoroso. Prepárame y dame de tu ayuda. Amén”.
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Prédicas David Wilkerson mp3
miércoles, 6 de mayo de 2009
"El milagro de la cruz"
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"Un eclipse de fe"
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La visión - David Wilkerson
martes, 21 de abril de 2009
Todo el mensaje de este libro ha de ser datado a partir de Abril de 1973 muchas predicciones de esta visión se han cumplido ya, algunas se verificaran en un futuro próximo y otras, en años venideros. No todo ocurre de la noche a la mañana, todo tendrá su tiempo.
http://rapidshare.com/files/224157050/La_vision_David_Wilkerson.pdf
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Juicio de Dios sobre el mundo - Profecia de Davíd Wilkerson
domingo, 22 de marzo de 2009
07 marzo del 2009
Me siento obligado por el Espíritu Santo de mandar un mensaje urgente a todos los que están en nuestra lista de correo, y a los amigos y obispos que hemos conocido alrededor del mundo.
Por diez años yo he estado advirtiendo que mil fuegos arderán en la ciudad de Nueva York. Engullirá a toda el área, incluyendo a Nueva Jersey y Connecticut. Las ciudades principales en toda América experimentarán disturbios e incendios – como vimos que sucedió en Watts, Los Ángeles, años atrás.
Habrá disturbios y fuegos en ciudades en todo el mundo. Habrá saqueos – incluyendo a Times Square, y la ciudad de Nueva York. Lo que estamos experimentando ahora no es una recesión, ni siquiera una depresión económica. Estamos bajo la ira de Dios. En el Salmo 11 está escrito,
Dios está juzgando los pecados atroces de América y de las naciones. Él está destruyendo los fundamentos seculares.
El profeta Jeremías le suplicó al Israel pecaminoso, “Así ha dicho Jehová: He aquí que yo dispongo mal contra vosotros, y trazo contra vosotros designios; conviértase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras. Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón” (Jeremías 18:11-12).
En el Salmo 11:6, David advierte, “Sobre los malos hará llover calamidades; Fuego, azufre y viento abrazador será la porción del cáliz de ellos.” ¿Por qué? David respondió, “Porque Jehová es justo” (v. 7) Este es un juicio justo – igual que los juicios de Sodoma y de la generación de Noé.
Primero, yo le daré una palabra práctica que recibí yo mismo. Si le es posible abastézcase de suministros de alimentos y cosas esenciales que puedan durar por treinta días. En las ciudades grandes, los mercados se vacían en una hora cuando hay alguna señal de desastre.
Y sobre nuestra reacción espiritual, sólo tenemos dos opciones. Esto está delineado en el Salmo 11. Podemos “escapar al monte cual ave.” O, como dice David, “Fijó sus ojos en el Señor sentado en su trono en el cielo – sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres” (v. 4). “En Jehová he confiado” (v. 1).
Yo le diré a mi alma: No hay necesidad de que corra… no hay necesidad de que me esconda. Este es un acto justo de Dios. Yo contemplaré a nuestro Señor en su trono, con su mirada tierna, misericordiosa y amorosa pendiente de cada paso que doy – confiando que él salvará a los suyos aún de los diluvios, fuegos, calamidades, pruebas, aflicciones de toda clase.
Nota: Yo no se cuándo sucederán éstas cosas, pero sé que no está distante. Le he descargado mi alma a usted. Haga con éste mensaje como le parezca.
Que Dios lo bendiga y lo guarde.
En Cristo,
David Wilkerson
El último avivamiento - David Wilkerson
martes, 17 de marzo de 2009
¿Qué hay por delante de la iglesia de Jesucristo? Esta es una pregunta de gran preocupación para creyentes mundialmente. Mientras eventos catastróficos toman lugar por todo el globo, muchos están preguntándose; “¿El Espíritu Santo reanimara la iglesia antes del regreso de Jesús? ¿El cuerpo de Cristo dejara el mundo con un quejido o con un grito de victoria?”
¿Qué hay por delante de la iglesia de Jesucristo? Esta es una pregunta de gran preocupación para creyentes mundialmente. Mientras eventos catastróficos toman lugar por todo el globo, muchos están preguntándose; “¿El Espíritu Santo reanimara la iglesia antes del regreso de Jesús? ¿El cuerpo de Cristo dejara el mundo con un quejido o con un grito de victoria?”
Jesús profetizo estas mismas cosas. Y sus advertencias eran para desafiar nuestra fe. Mientras la iniquidad abruma e inunda la tierra, él pregunta: “Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:8).
Piénsalo: Cristo sabía todo lo que íbamos a enfrentar hoy, desde horrorizantes tiroteos escolares, al alza de homosexualidad militante, a actos terroristas tomando lugar por todo el mundo. En medio de estas cosas, el nos pregunta, ¿Seguirás creyendo, aunque las cosas empeoren? ¿Desmayaras en tu confianza cuando las cosas no sucedan como tú pensaste? O, ¿seguirás confiando en mi?”
Ves, a pesar del aumento en iniquidad y grandes calamidades, Jesús sabia que habría un gran avivamiento en los últimos días. El Espíritu Santo inspiro las profecías de Isaías, y él sabia muy bien acerca de la predicción de un avivamiento mientras el fin se acercaba.
Isaías dijo que habría un gran despertar mundial justo antes del regreso de Cristo.
Esta profecía se encuentra en Isaías 54 y es resumida en estos versos: “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas.” (54:3)
Yo creo con un número de estudios Bíblicos que la profecía de Isaías tiene una doble aplicación. No habla tan solo acerca del Israel natural después de su cautiverio en Babilonia, sino que también acerca del Israel espiritual que estaba por venir: el cuerpo de Jesucristo, la iglesia de la Nueva Jerusalén. Pablo cita de Isaías 54 cuando hace referencia a la “Pero la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre,“ (Gálatas 4:26). Pablo vio la profecía de Isaías como dirigida “a los hijos de promesa,” aquellos en Cristo por fe.
Si Isaías dirigió su profecía solo al Israel natural, significaría que sus promesas aun no se han cumplido. En resumen, no se ha cumplido que “Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará [Gentiles en ingles] naciones” (Isaías 54:3). Sin embargo esa palabra fue claramente cumplida en Cristo, en la cruz y en Pentecostés. Piénsalo: cuando Isaías dirigió este mensaje, algunos 42,000 israelitas habían salido del cautiverio Babilónico. Para el tiempo de Jesús, su número había aumentado solo cerca de tres millones.
Isaías se refiere a su profecía como una promesa departe de Dios, una palabra jurada desde el cielo. Vemos los juramentos del Señor cerca de las montañas y hasta refiriéndose a su pacto con Noe. El dice, en esencia, “Tan seguro como no permitiré otro diluvio sobre la tierra, te digo que habrá un despertar de mi iglesia en los últimos días.”
En estos últimos días, el ojo del Señor no esta fijo sobre
poderes mundiales sino sobre la iglesia de Jesucristo.
Dios no esta enfocado en la economía, el alza en religiones mundiales, o sobre el rugir de los impíos. Según Isaías, las naciones son para Dios “He aquí que las naciones son para él como la gota de agua que cae del cubo,” (Isaías 40:15). Todos están bajo su gobierno y reino soberano.
El sabe todo acerca de las amenazas terroristas, guerras y rumores de guerras. Su Palabra advierte que los impíos rugirán, poderes seculares trataran de proscribir el Cristianismo, y movimientos anticristo en rápido crecimiento se jactaran de que gobernaran al mundo y destruirán a los seguidores de Jesús. La Biblia dice esto acerca de todo:
“Se levantarán los reyes de la tierra, y príncipes conspirarán contra Jehová y contra su ungido, diciendo: ‘Rompamos sus ligaduras y echemos de nosotros sus cuerdas’” (Salmo 2:2-3). En resumen, “echemos todo estorbo moral, toda señales morales del pasado.”
Aquí tenemos la reacción de Dios ante estos poderes mundanos y hombres influenciados por demonios: “El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos.” (2:4). No importe cuan desesperante se vean las cosas, todo permanece bajo el control total de Dios.
“y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. (Mateo 16:18). Nada de las entrañas del infierno puede esperar destruir la iglesia de Cristo. Su ojo siempre esta sobre su pueblo, y a través de todo el advierte a Satanás y sus huestes, “No toques la niña de mi ojo.” “Si alguno conspirare contra ti, lo hará sin mí; el que contra ti conspirare, delante de ti caerá.” (Isaías 54:15). ¿Puedes ver lo que Dios esta diciendo aquí? “El diablo va a venir contra tuya. Enemigos salidos del infierno se unirán contra tuya. Pero Satanás no tendrá éxito.”
Deja que el diablo haga lo que le plazca. Deja que el infierno abra sus entrañas y derramen cada cosa vil. No tendrá impacto alguno sobre el plan de últimos días de Dios para su pueblo. ¡Gloria al Señor, su iglesia no puede ser destruida!
1. Dondequiera que nos volvamos en los últimos días,
veremos la gloria de Dios saliendo adelante en un avivamiento final.
La iglesia de Cristo se extenderá más allá que las limitaciones anteriores para llevar las buenas nuevas. “Ensancha el sitio de tu tienda y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas apocada; alarga tus cuerdas y refuerza tus estacas. Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; tu descendencia heredará naciones y habitará las ciudades asoladas.” (Isaías 54:2-3). Sencillamente, la iglesia aumentara sus fuerzas y levantara multitudes en Cristo.
Mientras miramos la profecía de Isaías más de cerca, vemos que no es dirigida solamente al cuerpo eclesiástico sino también a individuos. Yo conozco a siervos piadosos, amigos míos, quienes han echado mano de esta profecía como una palabra personal del Espíritu Santo. Y han aumentado su fe por sus promesas: “No temas, pues no serás confundida; no te avergüences, porque no serás afrentada, sino que te olvidarás de la vergüenza de tu juventud y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria.” (Isaías 54:4). Isaías aclara en este versículo: la iglesia de Dios no será avergonzada.
Pero solo unos versículos mas abajo, leemos esta advertencia a la iglesia de los últimos días: “¡Pobrecita, fatigada con tempestad, sin consuelo! He aquí que yo cimentaré tus piedras sobre carbunclo y sobre zafiros te fundaré.” (Isaías 54:11). Nos dice que seremos afligidos, lanzados de lado a otro por tempestad. Pero nos promete un fundamento de zafiros. ¿Qué significa esto, exactamente?
Como creyentes, podemos estar bajo pacto con Dios, llevando en nuestros corazones sus preciosas promesas de no temer, ninguna vergüenza, ninguna confusión, ningún reproche. Sin embargo, aun es posible que seamos lanzados de acá para allá por tormentas personales, experimentar soledad, y no tener quien nos consuele. En resumen, se permite que Satanás nos zarandee.
En el versículo 16, Isaías nos ofrece una imagen de cómo obra nuestro adversario. Dios dice, “Yo hice al herrero que sopla las ascuas en el fuego y saca la herramienta para su obra; y también yo he creado al destructor para que destruya.” (54:16). Aquí tenemos una imagen de un herrero, bombeando los bramidos en su fuego para hacer un calor blanco. Entonces él usa ese calor para martillar armas de guerra en su yunque. El herrero representa a Satanás, quien constantemente idea nuevas armas contra la iglesia y creyentes.
Que increíble imagen. Es como si Dios dijera, “Mira, el diablo esta ventilando su fuego, haciendo armas que el usa para tratar de destruir a mi pueblo. Yo cree a este herrero, creándolo como un ángel. El una vez tuvo poder y autoridad, pero fue echado por su rebelión. Yo lo cree, y yo puedo encadenarlo. El puede ir tan lejos como yo se lo permita.”
Nota la sorprendente promesa de Dios en el siguiente versículo: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará, y tú condenarás toda lengua que se levante contra ti en el juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová: su salvación de mí vendrá, dice Jehová.” (54:17). En otras palabras: “Deja que el enemigo haga sus armas. Deja que apunte legiones de demonios. Ni una sola arma que el forme contra ti te echara abajo.” ¡Que gloriosa promesa!
Satanás esta usando sus armas de desesperanza contra el pueblo de Dios, tempestades demasiado violentas para ser soportadas sin el consuelo del Espíritu Santo. Sin embargo Dios declara, “…sobre zafiros te fundaré.” (54:11). El mensaje aquí es, “Cuando todo en el mundo es sacudido, tu no te moverás. El fundamento que yo estoy echando debajo de ti es tan sólido como estas piedras. Lo que yo estoy haciendo en ti no puede ser sacudido”
Estos zafiros representan conocimiento y sabiduría espiritual, penetración dentro del mismo corazón de dios. Sabemos que aquellos que soportan el sufrimiento salen armados con mayor entendimiento de la misericordia de Dios. Tu puedes ser tentado, lanzado de un lado a otro, afligido y solo, pero a través de todo eso el esta formando debajo de ti un fundamento de roca sólida. Es todo para que puedas consolar a otros en sus pruebas.
2. Pablo hace eco de Isaías cuando el dice el Señor ama
a su iglesia como un amante esposo ama a su esposa.
Muchos están familiarizados con el pasaje donde Pablo iguala el matrimonio a la relación de Dios con la iglesia: ‘Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio, pero yo me refiero a Cristo y a la iglesia.” (Efesios 5:31-32).
Ahora nota lo que dice Isaías: “Porque tu marido es tu Hacedor Jehová de los ejércitos es su nombre Él es tu Redentor, el Santo de Israel, el que será llamado Dios de toda la tierra." (Isaías 54:5). ¿Quién es el Hacedor aquí? Es Cristo, el creador del cielo y la tierra. E Isaías nos dice que el es nuestro esposo. Sin embargo, la esposa se ha separado de su esposo: “pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios y vuestros pecados han hecho que oculte de vosotros su rostro para no oíros.” (59:2).
¿Dónde vemos esta separación hoy entre la iglesia y Dios? Lo veo más obviamente en las iglesias comprometidas principales. Pero también lo veo en el evangelio de pedal suave de las iglesias post modernas. Es evidente que hay una separación de la presencia manifiesta de Dios. Ciertamente, ha sucedido justo como Jesús y Pablo profetizaron: muchos se han convertido en amantes de placeres mas que amantes de Dios…teniendo una forma de religión sin poder…despreciando el evangelio de sus padres…echando abajo las antiguas señales morales…cambiando la Palabra infalible de Dios para moldearla a los tiempos.
Te desafío a ir a cualquier ciudad, de iglesia en iglesia de cada persuasión evangélica. Trata de encontrar una donde reconoces la temible, presencia manifiesta de Jesús, donde encuentres su convicción que derrite corazones. Cuando el Señor esta verdaderamente presente, tu lo reconoces, sea en los cánticos, la predica o la coinonía. Algo conmueva tú alma, y produce temor y reverencia. En mi experiencia, esto se rara vez encontrado.
No estoy condenando a la iglesia moderna de hoy en día. Pero que el Señor nos ayude si no tenemos su presencia manifiesta en estos últimos días. Y a causa del compromiso de tales iglesias, el tuvo que esconder su presencia de ellos por un tiempo. Sin embargo, Dios no se ha divorciado de la iglesia comprometida. Isaías dice que el la llama a que regrese a el.
“Así dijo Jehová: ‘¿Qué es de la carta de repudio de vuestra madre, con la cual yo la repudié? ¿O quiénes son mis acreedores, a quienes yo os he vendido?’” (Isaías 50:1). En esencia, Dios esta diciendo, “Tu te alejaste de mi. Tú amaste al mundo y las cosas del mundo, y me dejaste por ellos. Yo no te deje a ti, tú me dejaste a mí. ¡Muéstrame los papeles de divorcio! Muéstrame donde yo te vendí a otro.”
“Porque así dice Jehová: ‘De balde fuisteis vendidos; por tanto, sin dinero seréis rescatados.” (52:3). El continua: “Te digo, este matrimonio no ha terminado. No creas que no haya esperanzas. Aun te amo, a pesar de que te prostituiste. Te cansaste de mí, pero a pesar de todo, te amo. Quiero que vuelvas a mi.”
“Porque como a una mujer abandonada y triste de espíritu te llamó Jehová, como a la esposa de la juventud que es repudiada, dice el Dios tuyo. "Por un breve momento te abandoné, pero te recogeré con grandes misericordias. Con un poco de ira escondí mi rostro de ti por un momento; pero con misericordia eterna tendré compasión de ti", dice Jehová, tu Redentor.” (54:6-8)
Aquí tenemos una promesa jurada de Dios para traer a si a su esposa prostituta. En resumen, el último avivamiento será uno de solo misericordia. El Señor le esta diciendo a su iglesia, “Cuando regreses a mi, no te condenare ni te reprobare. En lugar de eso, te ungiré con mi Espíritu. Te daré poder donde antes no tenias.”
Algunos pueden aun decir, “Isaías 54 se aplica solamente al Israel natural.
Yo ofrezco prueba indisputable que la promesa de Isaías 54 es para la iglesia de Dios de hoy. Isaías claramente habla de Cristo en 53:10: “… verá descendencia… “El vera su simiente [en Ingles, énfasis propio]. Sencillamente, el esfuerzo y sacrificio de Cristo dará a luz muchos hijos: “Verá el fruto de la aflicción de su alma y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará sobre sí las iniquidades de ellos.” (53:11). Esto también se cumplirá después de la cruz.
Los clavos que perforaron las manos y pies de Jesús fueron moldeados en el yunque del diablo. La espada que perforo su lado fue forjada en la tienda del herrero infernal. Pero la sangre que salio de su cuerpo nunca perdió su poder. Isaías nos esta diciendo: “Dios ha jurado que la sangre de su Hijo será rociada sobre los transgresores en cada nación en la tierra. Tiene poder en cada nación árabe, en Israel, en África, en Europa. El vera su simiente esparcida a muchas multitudes, de todas las tribus y lenguas.” Un gran despertar continuara en los últimos tiempos.
Puede ser desalentador ver como crecen las religiones falsas en gran números mientras la iglesia de Cristo parece tan poca en numero. Pero Isaías dice, “Es tiempo de cantar, oh esposa estéril. Ensancha las habitaciones de adoración, alarga y fortalece tu visión. Vas a ver adelantos en la izquierda y derecha.” “¡Regocíjate, estéril, la que no daba a luz! ¡Eleva una canción y da voces de júbilo, la que nunca estuvo de parto!, porque más son los hijos de la desamparada que los de la casada, ha dicho Jehová.
3. ¿Cómo sucederá este último avivamiento?
¿Cómo va a suceder este último avivamiento? Requiere algo poderoso, algo que sacuda al mundo para precipitarlo. Isaías nos dice que este sacudir sucederá en un día. En el capitulo 47, el dice que el espíritu de Babilonia debe ser tratado. A través de las Escrituras, Babilonia siempre ha representado un espíritu de prosperidad, comodidad y placer. Y el espíritu babilónico es el mismo en cada edad.
En resumen, Isaías dice que no puede haber ningún esparcimiento de avivamiento en los últimos días hasta que el espíritu de avaricia y falsa seguridad se echado abajo. Podemos orar por avivamiento, podemos clamar a Dios que derrame su Espíritu, pero es imposible a menos que el Señor primero sacuda todas las cosas: “Oye, pues, ahora esto, mujer voluptuosa, tú que estás sentada confiadamente, tú que dices en tu corazón: ‘Yo soy y fuera de mí no hay otra;… Vendrá, pues, sobre ti un mal cuyo origen no conocerás; caerá sobre ti un quebrantamiento que no podrás evitar. Una destrucción que no podías suponer vendrá de repente sobre ti.’” (Isaías 47:8, 11; énfasis propio).
Dios no va a dejar pasar el pecado, sino que fulminara las fortalezas del diablo. El va a sonar un llamado de despertar a su iglesia con “unas desolación repentina.” Ciertamente, este será un gran acto de amor de parte del Señor. El ama tanto a su iglesia que se niega a permitir que la comodidad, placer y apostasía cieguen y arruinen el objeto de su amor.
“Se mostrará piedad al malvado, pero no aprenderá justicia, sino que en tierra de rectitud hará iniquidad y no mirará a la majestad de Jehová.” (26:10). Aquí tienen la prueba que un avivamiento es imposible en tiempo de comodidad y prosperidad. Isaías dice en términos claros, “En tiempos de bendición, el pueblo no se volverá.” Nada va a suceder hasta que la cartera sea afectada. Solo “… porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia. “ (26:9).
Isaías ofrece una última prueba que un último avivamiento vendrá después de una sacudida:
“… como para vindicación, como para retribuir con ira a sus enemigos y dar el pago a sus adversarios. … Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol, su gloria, porque él vendrá como un río encajonado, impelido por el soplo de Jehová. Vendrá el Redentor a Sión y a los que se vuelven de la iniquidad en Jacob dice Jehová.
“Y este será mi pacto con ellos, dice Jehová: ‘Mi espíritu que está sobre ti y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán jamás de tu boca ni de la boca de tus hijos ni de la boca de los hijos de tus hijos.’ Jehová lo ha dicho, desde ahora y para siempre.” (Isaías 59:18-21)
El espíritu de Babilonia esta a punto de ser quebrantado a través de la destrucción. Pero, no mal interprete la profecía de Isaías como un mensaje de penumbra y condena. Al contrario, Jesús dice, “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca.” (Lucas 21:28).
Aun ahora estamos viendo los principios del ultimo
avivamiento, mientras Hechos 2:17 se esta cumpliendo.
"En los postreros días --dice Dios--, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñarán sueños;” (Hechos 2:17). En todos mis años de ministerio, nunca pude ser capaz de imaginar que esta profecía este sucediendo en nuestros días. Ahora, yo creo que se esta cumpliendo.
En naciones por todas partes, Cristo se esta revelando a multitudes en sueños y visiones. En China, India y naciones árabes, la gente esta reportando sus experiencias con Jesús en sueños. Hasta aquí, en la iglesia de Times Square esta sucediendo.
Uno de los hombres de seguridad de nuestra iglesia fue una vez el sumo sacerdote tercero en rango en la adoración diabólica de Santería. El territorio de el era el Bronx, y su apartamento estaba lleno de huesos humanos. El se había vendido alma y cuerpo a Satanás. Pero el corazón de este hombre fue conmovido por el Espíritu Santo. Se puso inquieto, y una noche desafió a Jesús, “Si tu eres mas poderoso que el diablo al que yo sirvo, muéstramelo en sueños esta noche.”
Esa noche en un sueno, el hombre se vio a si mismo en un tren rumbo al infierno. Mientras pasaba por un túnel, al otro lado estaba Satanás. El diablo le dijo al hombre: “Tu me has sido fiel. Ahora te llevo a tu lugar de descanso eterno.” Entonces de repente, apareció una cruz. En ese momento, el hombre despertó.
El salio de esta experiencia encendido por Jesús, saco cada indicio de maldad de su apartamento, y entrego su vida al Señor. Hoy, el es un dulce y devoto hombre de Dios y esta activo en nuestra iglesia. Lo detuve recientemente y le dijo, “Veo a Jesús en ti.” El contestó, “Hermano David, usted no sabe lo que esas palabras significan para mi después de veinte años de servirle al diablo.” Su nueva vida milagrosa salió. de ese sueño dado por Dios.
Querido santo, el día viene cuando el mundo entero vera a Jesús. El apóstol Juan vio, “Después de esto miré, y vi una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas y con palmas en sus manos. Clamaban a gran voz, diciendo: ‘¡La salvación pertenece a nuestro Dios, que está sentado en el trono, y al Cordero!’” (Apocalipsis 7:9-10).
Esto no es un pequeño remanente, sino una innumerable multitud, como Isaías profetizo. Y todos ellos están adorando al Señor. ¡Alabado sea Dios por ese día prometido!
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