Cómo dejar de ser pobres - Jorge Ovando
sábado, 22 de agosto de 2009
Tengo gran esperanza que su vida cambie, y prospere integralmente tanto que sobreabunde en buenas obras para con todo el mundo. Y que no permita que la riqueza adquirida lo vuelva tan ciego que lo haga ver sólo su propia persona, convirtiéndolo así en alguien mezquino y egoísta.
El Evangelio del Reino - George E. Ladd
Comprender la secuencia del desarrollo del reino es de primordial significación para nuestra época. Comprender "el misterio del reino" que nos ha sido más claramente revelado a nosotros que a los profetas del Antiguo Testamento tiene una suprema importancia. El reino - en esta época - es un "reino espiritual" en los corazones de los hombres. El "reino político" de Jesucristo, por tanto, está destinado a las edades venideras.
Gran parte de la confusión teológica de nuestros días parte de un falso concepto de "los tiempos" de Dios. La presentación clara y concisa que aparece en las páginas de este importante estudio merece la consideración - aunada a la oración - de todos los "súbditos de ese reino".
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Rompa los moldes, Como Ser Creativo En El Liderazgo - Howard G. Hendricks & Charles Swindoll
Descubra cómo practicar estas y otras estrategias; desentierre sus talentos escondidos e intereses latentes en su repertorio de habilidades de liderazgo. Comience a tomar decisiones y llevarlas a cabo mediante principios creativos que le permitan mejorar su servicio a Dios.
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Un Sacrificio Vivo - Teófilo
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Disfrute de su libertad - Warren Wiersbe
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A su imágen - Richard B. Ramsey
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La gracia y la disciplina: Claves del desarrollo personal
«El mundo pertenece a los disciplinados». Este viejo dicho parece exagerado, sin embargo algo de verdad contiene.
Los atletas que llegaron a tener fama mundial fueron personas altamente disciplinadas, y cuando dejaron de serlo, allí comenzó su caída. Únicamente las personas disciplinadas desarrollarán su potencial máximo.
Hay otra verdad reflejada en el mundo de los deportes. La mayoría de las personas prefieren mirar y disfrutar del placer en forma representativa; en otras palabras, experimentan el placer del juego a través de otros, quienes sí juegan el partido. En una forma indirecta disfrutan de la disciplina de los jugadores. En la vida diaria y espiritual muchos también prefieren observar a otras personas para disfrutar del placer «representativo», en lugar de desarrollar sus propias vidas. Son sólo observadores, no protagonistas espirituales. El disfrutar de la vida en esta forma es sólo momentáneo, dejando luego un gran vacío.
Los anhelos populares de «autorealización» y «autosatisfacción» con que están impregnadas las mentes y los corazones de la mayoría de nuestra generación son opuestos a los conceptos de disciplina, de dominio propio y de ejercicio espiritual, los que son parte importante en el desarrollo cristiano.
Es notorio que uno de los conceptos más enfatizados en la carta pastoral de San Pablo a Timoteo es el concepto de «Ejercítate para la piedad» (1 Timoteo 4: 7). En el versículo 9 dice: «Palabra fiel es ésta, y digna de ser recibida por todos». Después dice: «Esto manda y enseña». Obviamente San Pablo deseaba dejar muy en claro que este concepto de ejercicio para la piedad era vital. ¿Qué es lo que realmente significa?
La palabra «ejercicio» es la traducción de la palabra griega «gumnazo», una palabra que habla de los atletas griegos haciendo ejercicios en una gimnasia. El hacer gimnasia implica una disciplina de hacer y repetir ejercicios que van desarrollando la fuerza, la coordinación y las habilidades del deportista. Siempre recuerdo a la rumana Nadia Comaneci, quien hace varios años despertó ovaciones en los Juegos Olímpicos. ¡Ella sí que hacía gimnasia! Es un ejemplo de lo que San Pablo está hablando. Por la práctica se había perfeccionado.
La gimnasia espiritual es necesaria para desarrollar una buena relación con Dios. La piedadAlabanza a la disciplina (Ed. Betania) desarrolla en una forma profunda las diferentes disciplinas y cómo estas afectan nuestras vidas. Foster muestra cómo la superficialidad espiritual es el resultado de la falta de las disciplinas espirituales en la mayoría de los creyentes. La piedad y el carácter cristiano son desarrollados por el ejercicio en obediencia a las pautas dadas por Dios. Muchos esperan que todo ocurra milagrosamente. —devoción— que agrada a Dios no ocurre por sí sola. Requiere disciplina, práctica, perseverancia y continuidad en las disciplinas espirituales tales como la oración, el estudio de la Biblia, la meditación, la obediencia, la fraternidad con otros cristianos, por mencionar algunas de las más importantes. El excelente libro de R. Foster
Es cierto que somos salvos por gracia, pero es sobre la base de esta gracia abundante que Dios espera que desarrollemos nuestras vidas. San Pedro, después de hablar de todo lo que Dios hizo por nosotros en Jesucristo, dice: «Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;…» (2 Pedro 1: 3–11). Si uno observa con cuidado, casi todas las virtudes que San Pablo menciona como fruto del Espíritu, San Pedro dice que deben ser cultivadas. Es por el Espíritu que nosotros tenemos la capacidad para desarrollar estas virtudes.
Hace muchísimos años traté de aprender a tocar el piano. Después de mucha práctica y numerosas lecciones, la maestra le dijo a mi madre: «Su hijo no tiene el don; no vale la pena que sigan gastando dinero y tiempo en tratar de enseñarle». Una de mis sobrinas, Débora, toca el piano de forma exquisita. Sus maestras se han maravillado de lo que puede hacer. Sin embargo, hay dos partes en su éxito: una es el don que tiene, y la otra, los miles de horas de práctica que ha dedicado. Dios le dio el don; ella tiene que cultivarlo. En la misma forma tenemos en Cristo el don de la gracia que nos da la potencia para ser virtuosos. Fuera de Él, nadie tiene la gracia para desarrollar las virtudes espirituales. Pero es la práctica de las virtudes lo que hace que estas sean parte de nuestra vida diaria.
Dios no hace robots ni títeres. Él da gracia sobreabundante a todos sus hijos, para que puedan vivir vidas abundantes, llenas de virtud y a la vez mantener una relación profunda con Él. Sin embargo, poco nos sirve si no desarrollamos con diligencia la gracia haciendo nuestra parte. Mi sobrina Débora tocaría el piano como yo —mal— si no fuera porque ha cultivado con diligencia esta habilidad.
Tal vez una de las áreas más fáciles para ilustrar nuestra necesidad de disciplina y gimnasia es en nuestro estudio de la Biblia. Pocos la estudian con diligencia cuando todo cristiano tendría que llegar a ser un verdadero erudito. Si la Biblia es «la fuente inagotable de sabiduría, dirección e instrucción», pues nuestra disciplina debería llevarnos a conocerla muy bien. ¿Cuál sería el fruto en la vida de un creyente si cada día separara a lo menos media hora para estudiar con diligencia un capítulo, y usara el resto del día para tratar de aplicarlo?
La disciplina y el ejercicio necesitan ser una parte diaria en nuestra relación con Dios y en el cultivo de la gracia de nuestro carácter espiritual. No estamos diciendo que es fácil, pero sí que es necesario. La palabra discípulo tiene su raíz en la palabra disciplina. Para ser un discípulo verdadero de Cristo hay que vivir bajo su disciplina. Así aprenderemos a vivir mejor.
Alabanza a la Disciplina - Richard J. Foster
En la parte dedicada a las disciplinas internas, se consagrá un capítulo a cada una de ellas: la meditación, la oración, el ayuno y el estudio bíblico.
La parte dedicada a las disciplinas externas también dedica un capítulo a cada una de las disciplinas externas: la sencillez, el retiro, la sumisión y el servicio.
La última parte, dedicada a las disciplinas colectivas dedica un capítulo a cada una de ellas: la confesión, la adoración, la consejería y el gozo.
Una cosa que me admiró de este libro es que aunque publicado en 1986 se anticipa a todos los desafíos que confronta la iglesia en general y el cristiano en particular en el siglo 21. No puede ser más útil para todos aquellos creyentes que están cansados de aparentar y aguantar tanta falsedad en el mundo «cristiano» y están en busca de una vía espiritual que los lleve a mantener su fe y su servicio a Dios y a Su iglesia con la espiritualidad, el gozo y el entusiasmo apropiados.
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Cómo leer un libro - Mortimer J. Adler & Charles van Doren
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John Alexander Dowie
domingo, 16 de agosto de 2009
Pero trágicamente, después de estos años tempranos de batalla constante, cuando llegó un tiempo de relativa paz y prosperidad en su vida, este luchador audaz fue seducido por el diablo a vestirse con una vestimenta de sumo sacerdote, y a pensar que él era el profeta Elías. Después de esto, el fin no pudo tardar. John Alexander Dowie murió unos años más tarde en bastante vergüenza, enfermo y quebrantado, solo una sombra de lo que era antes. Había perdido su ministerio, y literalmente todo lo que poseía. La manera como uno de los luchadores más grandes de Dios pudo llegar a un fin tan trágico, debe ser una lección objetiva para todos nosotros.
Las citas usadas son casi todas tomadas del libro "John Alexander Dowie - una biografía de pruebas, tragedias y triunfos", por Gordon Lindsay.
Como en la vida de muchos hombres de Dios en preparación para un ministerio poderoso, Dios había usado los primeros años de la vida cristiana de Dowie como un período de entrenamiento. Sus muchas luchas y fracasos, y el duro "desierto" espiritual en la oscuridad de Australia, fueron usados para moldearlo y quebrantarlo, y produjeron en él una gran hambre y búsqueda de Dios. Como Gordon Lindsay escribió en la introducción de su libro acerca de Dowie: "Cuando alguien es escogido por Dios para ser usado de una manera inusual, Dios lo lleva a través de un período de entrenamiento, que a veces incluye las pruebas y tribulaciones más severas." El dice que cuando Dowie pisó el suelo americano por primera vez en su vida, a la edad de 41 años, él era casi completamente desconocido. Pero cuando su unción de sanidad de Dios fue reconocida, y el tiempo perfecto de Dios llegó, John Alexander Dowie subió repentinamente a una prominencia internacional, como uno de los grandes líderes de Dios de aquel período. Lindsay escribe acerca de la caída de Dowie, que "fue en el momento que él empezó a involucrarse en actividades seculares, y se apartó de la sencillez de sus días tempranos, que empezó su caída."
John Alexander Dowie fue descrito como "un reformador que luchaba en contra de toda probabilidad de éxito, desafiaba a solas la apostasía de su tiempo, y tuvo éxito al llamar la atención de la iglesia visible hacia el mensaje del Evangelio de la sanidad - un mensaje de liberación para el hombre entero, cuerpo, alma, y espíritu... Contra una oposición abrumadora, una prensa hostil, pastores amargamente opuestos, gobernantes de la ciudad antagonistas, abogados inescrupulosos ... él luchó por el derecho de orar por los enfermos y prevaleció. A pesar de la persecución más feroz, numerosas detenciones ilegales - hasta cien en un solo año -, él ganó contra sus enemigos y los frustró, y llamó la atención del mundo a la gran verdad de que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y para siempre." (p.3-4) Y durante todo este período, numerosos milagros de sanidad extraordinarios, documentados, sucedieron bajo su ministerio.
Por favor recuerden cuan nuevo era todo esto en su tiempo. Hoy en día, las cosas por las que Dowie luchó se consideran normales en el mundo cristiano. Pero en aquellos días no existía nada así como un ministerio de sanidad, o evangelistas de sanidad. Dowie fue un pionero, un instrumento de Dios que abrió el camino para los que iban a seguir, igual como muchos reformadores cristianos a través de los tiempos.
Pero los días de la batalla constante llegaron a su fin. Con su nuevo éxito y la prosperidad relativa de su ministerio, Dowie cometió el trágico error de bajar la guardia. Como notó Gordon Lindsay: "La mitad de la vida es un período peligroso, y no pocos caen en la tentación de relajarse espiritualmente en este tiempo de la vida (algo muy diferente de relajarse físicamente). La gran diferencia entre el Dr.Dowie y los otros fue que él era un líder mundial cuyas acciones fueron observadas por los ojos de multitudes." (p.195).
"En los días de la adversidad, John Alexander Dowie aprendió a apoyarse fuertemente en Dios. Cuando todos los otros recursos le fallaron, él encomendó su vida a la misericordia y gracia de Dios. Pero cuando vino el éxito, cuando miles de personas Ccasi le idolatraban, él aparentemente ya no sentía esta necesidad tan fuertemente. El se permitió a sí mismo a estar tan ocupado... ¡un error fatal! ¿Cuántos problemas se hubiera ahorrado John Alexander Dowie, si hubiera tomado tiempo para buscar la mente de Dios en las decisiones tan importantes? ¿Cuántos errores fatales cometieron hombres de Dios porque no se detuvieron para buscar el consejo del Señor cuando tuvieron que hacer una decisión vital?" (p.194)
Como escribió Paul Billheimer: "Las arenas del tiempo están llenas de los escombros de las vidas de muchos que una vez fueron usados poderosamente por Dios, pero que naufragaron sobre las rocas del orgullo espiritual."
En sus primeros días en Chicago, ciertas personas se habían acercado a Dowie, diciendo que tenían una "revelación directa de Dios", de que Dowie era de hecho "Elías el Restaurador", el gran profeta de los últimos tiempos. Para su desilusión, Dowie los reprendió inmediatamente y los echó de su presencia, y los advirtió de que no volvieran a mencionar tales cosas ante él. Sin embargo, la idea que fue sembrada en aquel día, seguía sonando en sus oídos. "Según su propio testimonio, él intentó deshacerse de esta idea, pero no pudo. Una voz parecía decir: 'Elías tiene que venir, y ¿quién aparte de ti está haciendo la obra de Elías?' El tiempo pasó. Entonces, un día una extraña e intensa convicción inundó su conciencia de que él era de hecho Elías - el que fue anunciado por los profetas que iba a venir y restaurar todas las cosas. La impresión vino con un poder tan abrumador, que su persona entera fue absorbida por ella." (p.188) En junio de 1901, Dowie dio el paso fatal de anunciar públicamente que él era de hecho Elías el Restaurador. (Esta pretensión fue inmediatamente desafiada y denunciada por líderes religiosos en el mundo entero.)
En aquel tiempo Dowie estaba también muy involucrado en la explotación de tierras. Había comprado un terreno grande cerca de Chicago y había comenzado a construir lo que iba a ser 'Ciudad de Sión', una ciudad entera que iba ser habitada por los seguidores de Dowie, y gobernada según "principios cristianos". Tristemente, nadie recordaba que el Nuevo Testamento en ninguna parte dice que nos separemos del mundo de esta manera; sino que vivamos EN el mundo, pero no siendo DE él. Inicialmente, 'Ciudad Sión' fue un gran éxito, tanto económicamente como en cualquier otro respecto. Pero finalmente causó la ruina financiera de Dowie, y esto contribuyó mucho a su caída. Uno de sus grandes sueños fue construir 'ciudades Sión' por el mundo entero - sin duda como parte de su supuesta misión de "restaurar todas las cosas" -, y que desde allí él y sus seguidores iban a empezar a ejercer dominio sobre la tierra. Qué días fatales eran aquellos.
Durante muchos años, la esposa de John se había contentado con vivir a su lado casi en pobreza, confiando en Dios. Pero se reportó que "cuando la prosperidad llegó a la familia Dowie, ella perdió su estilo de vida sencillo: compró vestidos en París y empezó una vida extravagante..." (p.200) Solo unos pocos años antes, esto les hubiera parecido impensable. "Pero con la prosperidad que él obtuvo en América, finalmente se alteró la sencillez de su vida. Llegó a la conclusión - y aparentemente su esposa le apoyó en esto - de que sería ventajoso construir una cara mansión ejecutiva donde él podría hospedar a ciertos personajes importantes. Este gran edificio fue equipado con muchos muebles lujosos." (p.201-202)
Al fin parecía que las mismas cosas que Dowie y su esposa habían combatido durante toda su vida, fueron ahora usadas como estrategias de satanás en contra de ellos para destruirlos. Y para colmo, "en el tiempo crucial de la vida del Dr.Dowie, cuando él tenía una necesidad desesperada de ayuda, parece que su esposa no tenía ninguna fuerza espiritual para apoyarle." (p.201) A veces, especialmente en este período tardío, había unas personas que intentaban advertirlo en contra de lo que estaba haciendo. Pero él se negó a escucharles. Incluso cuando su hija murió trágicamente por causa de un incendio en 1902, él apenas se detuvo para reflexionar acerca de su movimiento precipitado hacia adelante.
Los últimos días de John Dowie no eran buenos. El había luchado una gran lucha por muchos años en su período temprano, pero fue derrotado en la segunda mitad de su vida. Como es a menudo con grandes avivamientos, o con grandes hombres de Dios que caen del camino, el daño que pueden causar y el escarnio que pueden traer sobre el Evangelio, puede casi deshacer lo bueno que vino de ellos al inicio. El diablo debe haber sido encantado al no solamente seducir y apartar a este gran hombre de Dios, sino usarlo aun para ridiculizar las mismas verdades que él había originalmente proclamado de manera tan eficaz. Dios no pudo permitir que John Alexander Dowie continuase en este estado por mucho tiempo. Tuvo que llevárselo. Dowie murió en la creencia de que él era Elías, un hombre enfermo y quebrantado, mutilado en una silla de ruedas. Su ministerio se había desvanecido, la Ciudad Sión estaba casi en la bancarrota, y él había perdido todo lo que tenía. "¡Cómo han caído los poderosos!" El murió el 9 de marzo de 1907.
Tomado de altimiso.net
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